¿Qué es para usted el estrés?

“Para muchos individuos el concepto de estrés refleja un estado indeseable de preocupación, temor, irritabilidad, tristeza, y dificultad para manejar adecuadamente las situaciones que causan frustración.”
 “Para otros, el estrés es un reto que motiva a la obtención de logros y metas en la vida.”

Definición de Estrés

Es una reacción fisiológica del organismo activada por un estresor. Esta respuesta, cumple una misión protectora en la cual se activan mecanismos de defensa ante una amenaza (estresor). Esta respuesta es activada en forma instantánea (reflejo) y provee al individuo de la motivación y energía necesaria para luchar o huir de la amenaza.

Fisiología de la respuesta de Estrés.

Un estresor puede ser una amenaza real como un accidente inminente o, ser perseguido por un animal salvaje.

En la naturaleza, los animales sobreviven gracias a esta “respuesta fisiológica refleja”, La clásica huida del venado cuando se vé presa de un depredador como un tigre.
Pero esta respuesta, es un “último recurso” en casos de extrema supervivencia.

Hormonas como la Adrenalina y corticotropina entro otras, permiten un aumento en la concentración de glucosa en la sangre facilitando un mayor nivel de energía, oxígeno, alerta, poder muscular y resistencia al dolor; todo esto en cuestión de minutos.

Ahora bien, esta respuesta es adecuada en casos de estrés agudo y, puede salvar su vida.

Es un mecanismo efectivo a corto plazo, si la respuesta generada logra su objetivo, el sistema neurohormonal es frenado por otro sistema contraregulador y, el individuo estará en un estado de letargo, mientras se recupera y vuelve a la normalidad.

En el mundo de la neurobiología existe una visión del tema muy básica, en la cual toda la cascada de eventos es desencadenada por el reconocimiento de la «amenaza»; dicho proceso en los seres humanos es mucho mas complejo y tiene otras implicaciones que veremos mas adelante.

Una vez reconocido el agente estresor, se inicia la respuesta en 2 fases:

  1. La primera es la fase de alerta. El hipotálamo reacciona estimulando las suprarrenales (en su parte medular) para secretar la adrenalina, cuyo objetivo es suministrar la energía en caso de urgencia. Habrá entonces una serie de respuestas del organismo como un aumento de la frecuencia cardíaca, una vasodilatación, un aumento del estado de alerta.
  2. La segunda fase es la fase defensa (o resistencia) que se activa solamente si el estrés se mantiene. Las suprarrenales (en la zona fasciculada) van a secretar entonces un segundo tipo de hormona, el cortisol. Su papel, es esta vez, el de mantener constante el nivel de glucosa sanguínea para nutrir los músculos, el corazón, el cerebro.

Por una parte,la adrenalina suministra la energía de urgencia; por otra, el cortisol asegura la renovación de las reservas. Es una fase de resistencia, el organismo debe “aguantar”

 “Estoy estresado”, “Eso es por el estrés”

“Este problema me tiene estresado”.
Usted, podría describir que es lo que siente o piensa cuando ha dicho:  ¿estoy estresado?

Estresor Psicológico – Estrés Crónico

El problema del enfoque básico neurobiológico,  es que no toma en cuenta la dimensión de la esfera mental humana.
Es la interpretación del agente agresor, la que genera la reacción al estrés (personalidad/temperamento /emociones etc).
​Los humanos, de hecho, somos los únicos que podemos iniciar una reacción de estrés frente a situaciones exclusivamente psicológicas.

Situaciones objetivamente, menos amenazantes, pueden ser interpretadas como amenaza real, eventos cotidianos son interpretados como amenazas continuas, sobresaturando los sistemas más sensibles, como el sistema nervioso central, sistema cardiovascular, sistema endocrino y sistema inmunológico y deteriorándolos.

Por otro lado, la subjetividad en la interpretación del agente estresor, llega a causar un estado de activación anormalmente crónica de los mediadores neuro-hormonales relacionados con el estrés, puesto que el agente estresor podría permanecer en el pensamiento del individuo por mucho tiempo.

Situaciones objetivamente, menos amenazantes, pueden ser interpretadas como amenaza real, eventos cotidianos son interpretados como amenazas continuas, sobresaturando los sistemas más sensibles, como el sistema nervioso central, sistema cardiovascular, sistema endocrino y sistema inmunológico y deteriorándolos.

Por otro lado, la subjetividad en la interpretación del agente estresor, llega a causar un estado de activación anormalmente crónica de los mediadores neuro-hormonales relacionados con el estrés, puesto que el agente estresor podría permanecer en el pensamiento del individuo por mucho tiempo.

Cambios metabólicos por Estrés crónico.

  • Lo primero que genera la activación disfuncional del estrés se manifiesta en la esfera mental, causando ansiedad, insomnio, depresión etc.
  • El sistema cardiovascular, por su parte muestra taquicardias de severidad variable, hipertensión y hasta infarto.
  • El sistema endocrino, responde con un aumento de la glicemia crónico, y alteración del metabolismo de los carbohidratos, lo cual causa obesidad, diabetes y alteraciones de los lípidos
  • El sistema inmunológico se debilita, causando predisposición a enfermedades infecciosas, alergias y enfermedades autoinmunes.

¿PUEDE EL ESTRÉS CAUSAR ENFERMEDADES?

Aun después de haber visto claramente cómo afecta el estrés patológico al individuo; afirmar, que el estrés es causa directa de enfermedad, sería nuevamente reduccionista.
Nuestro organismo es una obra maestra de ingeniería biológica, realmente resistente y adaptable como para demostrar que, por ejemplo, un agente estresor “A”, es causa directa de la enfermedad “B”. De suerte, esto no es tan sencillo.
Sin embargo, el estrés si está implicado como factor de riesgo para muchas patologías, que cuando se combina con otros factores de riesgo, puede predecir la aparición de enfermedad.

¿Si el pensamiento causa estrés, también el pensamiento puede causar enfermedad?

Y más allá, ¿Podría también el pensamiento adecuado, ayudar a combatir la enfermedad?

Terapia cognitiva para el manejo de enfermedades.

Las funciones neurológicas superiores que diferencian al ser humano del resto de los animales, (el pensamiento, aprendizaje, memoria y lenguaje) parecen hacer la diferencia. Como lo demuestra el nuevo paradigma biopsicosocial, donde, no existe una real división entre la mente y el cuerpo debido a las interconexiones científicamente establecidas entre el cerebro, sistema nervioso, y los sistemas endocrino e inmune (Maier, Watkins&Fleshner, 1994).
Estas funciones superiores, si bien nos han permitido evolucionar como especie, también son causa de problemas de salud inexistentes en especies inferiores.
En este orden de ideas, no sería descabellado pensar que también nuestro pensamiento podría desencadenar respuestas sanadoras. Como lo plantea el modelo psicobiosocial presentado por Engel y los primeros estudios sobre la nueva ciencia de la psiconeuroinmunoendocrinología, publicados por Solomon en la década del 60′, y Ader en la década del 70′. Psiconeuroinmunología después de los 80’.

Lo cierto es, que la intervención de especialistas humanistas como los psicólogos, pueden aportar terapias para el manejo del estrés, que nos permitan evaluar e interpretar con calma y, de forma objetiva cualquier amenaza psicológica, para así evitar el estrés crónico o disfuncional. El cual lejos de proteger, deteriora nuestros órganos y sistemas causando enfermedad.

Prácticas deportivas, recreacionales y sociales, permiten desviar la atención de pensamientos inadecuados, generan confianza y permiten afrontar de forma creativa las situaciones cotidianas que pueden llegar a ser causa de estrés.
Otras prácticas como la meditación guiada, relajación, Yoga, Mindfulness, Tai Chi; han demostrado ser efectivas para trastornos de ansiedad y en el manejo del estrés. Por ello son ampliamente recomendadas para mantenernos saludables.