La diabetes, mal controlada, tiene un papel protagonista en la formación de la placa de ateroma: Aterosclerosis.
En este artículo te explico:
Cómo influye la diabetes mal controlada en la formación de placa de aterosclerosis.
La idea clave es esta: El azúcar alta en la sangre actúa como un “jarabe pegajoso y corrosivo” que pasa una y otra vez por las tuberías del cuerpo (las arterias) y las va dañando por dentro. La placa de grasa se forma sobre este tejido lesionado.
Vamos a verlo paso a paso.
Diabetes y arterias: las tuberías del cuerpo
Imagina tu sistema circulatorio como una red de tuberías que llevan agua limpia (la sangre) a todas las habitaciones de la casa (órganos):
- Si las tuberías están lisitas y flexibles, el agua llega sin problema.
- Si dentro se acumula cal, óxido y suciedad, el paso se estrecha y un día se puede taponar del todo.
La aterosclerosis es justamente eso:
la “cal gorda” de las arterias, una mezcla de grasa, inflamación y cicatriz que forma bultos (placas) dentro de la pared arterial. Puedes saber mas sobre la aterosclerosis AQUÍ→
La diabetes mal controlada hace que esas tuberías:
- Se dañen antes,
- Se ensucien más,
- Y se tapen con mayor facilidad.
¿Qué es “diabetes mal controlada” en la práctica?
No es solo “un azúcar alto un día” porque comí mucho. Hablamos de:
- Azúcar en sangre elevado casi todos los días.
- Una hemoglobina glicada (HbA1c) por encima de lo que tu médico te ha marcado como objetivo.
- Subidas y bajadas frecuentes sin ajustes de tratamiento ni revisión.
Es como si, en lugar de circular agua clara por las tuberías, pasara continuamente un líquido espeso y azucarado, que con el tiempo pega, oxida y estropea todo lo que toca.
¿Cómo daña el azúcar alto a las arterias?
1.- El “forro” interno (endotelio) se estropea: del suelo liso al suelo roto
El interior de la arteria está recubierto por una capa muy fina de células llamada endotelio que es el tejido encargado de
- Mantener la arteria relajada y elástica.
- No dejar que se pegue cualquier cosa.
- Controlar qué entra y qué sale de la pared.
Piensa en él como en un suelo de baldosas lisas y enceradas por donde resbala bien todo.
Con azúcar alto crónico:
- Esas baldosas se arañan y se llenan de microgrietas.
- Se pierde parte del “encerado” protector (menos óxido nítrico, que normalmente ayuda a que el vaso se relaje).
En ese suelo roto:
- Es más fácil que se pegue colesterol LDL (el “malo”).
- Es más fácil que se peguen células de defensa y plaquetas.
- Se prepara el terreno ideal para que nazca la placa de grasa.
2.- Los AGEs: el efecto “caramelo quemado”
Cuando hay mucha glucosa durante mucho tiempo, parte de ese azúcar se pega a proteínas y grasas del endotelio como si las “bañara en caramelo”, se llaman AGE’s: productos de glicación avanzada. y deforman y daña las arterias, además causa inflamación crónica a través de receptores específicos de AGE´s (RAGE’s).
3.- Inflamación crónica: el incendio que nunca se apaga del todo
La diabetes – resistencia a la insulina – hígado graso, generan una inflamación leve pero constante en el cuerpo que alimenta la placa y la hace inestable (mas fácil de romperse)
4.- Las grasas de la sangre:
El patrón dislipidemia del diabético es: ldl (malo) alto, se pegan a la placa y; hdl (bueno) bajo no hay protección
5.- La sangre se vuelve más coagulable “pegajosa”
Con lo que se forman coágulos, que se desprenden y tapan arterias mas pequeñas de golpe.
¿Qué consecuencias tiene todo esto para la persona con diabetes?
En resumen:
- La diabetes causa aterosclerosis.
- Las placas en los diabéticos, suelen ser más extensas y más vulnerables.
- El riesgo de:
- Infarto de miocardio,
- Ictus,
- Problemas de circulación en las piernas
es claramente mayor que en una persona sin diabetes.
Por eso, las guías científicas consideran a la mayoría de personas con diabetes tipo 2 como pacientes de alto o muy alto riesgo cardiovascular, especialmente si llevan años con la enfermedad o tienen otros factores de riesgo asociados (tabaco, hipertensión, colesterol alto, daño en riñón, etc.).
¿Sirve de algo mejorar el control de la diabetes? (¡Sí, mucho!)
Volvamos a las metáforas:
- Si en las tuberías deja de pasar jarabe espeso y vuelve a circular agua más limpia, el daño se frena.
- El “caramelo” se forma menos
- El fuego de la inflamación baja de intensidad.
- Las grasas malas disminuyen y se equilibran con las grasas buenas.
- Los obreros de la coagulación están menos excitables.
Los estudios y guías muestran que:
- Mejorar la glucosa (HbA1c en rango acordado con tu equipo)
- controlar bien la presión arterial
- bajar el colesterol LDL
- dejar el tabaco
→ reduce de forma real el riesgo de infarto e ictus en personas con diabetes.
¿Qué puedes hacer tú, en términos muy prácticos?
Con tu equipo sanitario
- Preguntar:
- ¿Cuál es mi objetivo de HbA1c?
- ¿Cómo voy de presión arterial, colesterol y riñón?
- Revisar si tu tratamiento (dieta, pastillas, insulina, otros) está ajustado a tu riesgo cardiovascular.
- Pedir educación diabetológica si está disponible: aprender a usar la medicación, a leer etiquetas, a ajustar dosis, etc.
En tu vida diaria
- No fumar en absoluto (es de lejos el factor que más multiplica el daño).
- Seguir una alimentación tipo mediterránea:
- Más verduras, frutas, legumbres, frutos secos, pescado, aceite de oliva.
- Menos ultraprocesados, bollería, frituras, refrescos azucarados y embutidos grasos.
- Hacer actividad física regular (caminar a buen ritmo, bici, nadar…), adaptada a tu situación.
- Ser constante con la medicación: no suspender nada por tu cuenta.
- Acudir a las revisiones aunque “te encuentres bien”: la aterosclerosis es silenciosa durante años.
Ideas clave para llevarte
- La diabetes mal controlada no solo sube el azúcar: convierte la sangre en un líquido pegajoso que daña la pared de las arterias, las carameliza y favorece que se llenen de placas de grasa.
- Esa combinación de azúcar + inflamación + grasas + sangre más coagulable hace que la aterosclerosis avance más rápido y aumente mucho el riesgo de infarto, ictus y problemas en las piernas.
- Controlar bien la diabetes y el resto de factores (tabaco, tensión, colesterol, peso, ejercicio) es la manera más eficaz de cuidar tus arterias y proteger tu corazón y tu cerebro.
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