Qué es el colesterol, para que sirve y por qué hoy tantas personas lo tienen alto.

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En este artículo te explico Qué es el colesterol, para qué sirve y por qué hoy tantas personas lo tienen alto

El colesterol, como casi toda la grasa, tiene mala fama. Pero sin grasas no podríamos vivir.

Durante años se ha hablado de ellas casi siempre en negativo.

Que si engordan. Que si “taponan” las arterias. Que si conviene evitarlas.

Pero la realidad del cuerpo humano es bastante más interesante. Las grasas no son un error. Tampoco un exceso por definición. Son una parte normal y necesaria de nuestra biología.

Qué es el colesterol y para que sirve

El colesterol, en concreto, es una molécula útil.

  • Forma parte de las membranas de las células. También
  • sirve para fabricar hormonas,
  • vitamina D
  • y ácidos biliares.
  • Los triglicéridos, por su parte, son la gran reserva de energía del organismo.

El problema, por tanto, no es que el cuerpo tenga grasas. El problema aparece cuando se altera la forma en que las produce, las transporta, las almacena o las elimina.

La grasa corporal

También conviene aclarar algo sobre la grasa corporal. El tejido adiposo no es un simple depósito pasivo.

La grasa blanca está especializada sobre todo en almacenar triglicéridos, es decir, energía para cuando el cuerpo la necesita.

La grasa parda, en cambio, participa en la producción de calor.

Visto así, un tejido adiposo “sano” no es el que no existe. Es el que todavía puede hacer bien su trabajo: almacenar energía de forma ordenada, responder a las señales hormonales y evitar que el exceso lipídico termine donde no debe, como el hígado, el músculo o la pared vascular.

Cuando esa capacidad se pierde, empiezan muchos de los problemas metabólicos que hoy vemos con tanta frecuencia.

Que significa tener el «colesterol alto»

Cuando en el lenguaje cotidiano se habla de “colesterol alto”, muchas veces se está simplificando algo más amplio. Lo que suele preocupar no es una sola molécula aislada. Es un perfil lipídico alterado. Es decir, una forma anormal de manejar las grasas que circulan por la sangre y que puede asociarse con mayor riesgo cardiovascular. En ese perfil entran varias cosas: los triglicéridos, el colesterol y las partículas que los transportan.

 

Qué es el colesterol y qué mide realmente una analítica

Cuando una analítica informa de colesterol total, LDL, HDL o triglicéridos, no está viendo “grasa suelta” flotando en la sangre. Lo que está midiendo es un conjunto de grasas circulando dentro de partículas de transporte llamadas lipoproteínas. Esto es necesario porque tanto el colesterol como los triglicéridos son poco solubles en agua. No pueden viajar libremente por el plasma.

Aquí ayuda mucho distinguir entre el vehículo y la carga. LDL y HDL no son tipos distintos de colesterol. Son tipos de lipoproteínas, es decir, vehículos. El colesterol y los triglicéridos que llevan dentro son la carga.

El colesterol total

Es la suma del colesterol que circula en distintas lipoproteínas.

Los triglicéridos

Reflejan el total transportado en partículas VLDL, IDL y Quilomicrones.

El HDL-colesterol

indica cuánto colesterol va dentro de las HDL. Y el

LDL-colesterol

indica cuánto colesterol transportan las LDL.

Este punto merece subrayarse porque genera mucha confusión. Cuando una persona lee en internet que “el LDL debe estar por debajo de cierta cifra según el riesgo cardiovascular”, puede acabar pensando que LDL y colesterol son exactamente lo mismo. No lo son. Lo que suele aparecer en la analítica es LDL-colesterol. Es decir, la cantidad de colesterol que llevan las partículas LDL. La LDL es el transportador. El colesterol es parte de lo que transporta.

Por qué importa tanto el colesterol alto cuando hablamos de riesgo cardiovascular

El colesterol alto importa porque ciertas lipoproteínas (el transporte), sobre todo LDL y otras partículas relacionadas, participan en la formación de la placa de ateroma.

Aunque la formación de ateroma es mas mucho mas compleja que  “grasa pegada” a una arteria, el valor de LDL tiene una relación de «causalidad» dentro del proceso biológico llamado aterosclerosis.

Lo que sabemos hoy es que, en una pared vascular ya vulnerable, estas partículas pueden contribuir al crecimiento de la placa que con el tiempo se relaciona con infarto e ictus.

Aquí basta con quedarse con una idea sencilla. Cuando hablamos de colesterol alto en medicina cardiovascular, no estamos hablando solo de una cifra en una analítica.

Te lo explico mejor Aquí

Qué es la aterosclerosis→

Por que el colesterol causa infarto→


Qué suele pasar cuando se elevan colesterol y triglicéridos

En la práctica clínica, cuando colesterol y triglicéridos se elevan, muchas veces no estamos viendo un problema aislado de “haber comido colesterol  o grasa”.

Lo que vemos es una alteración más amplia del metabolismo energético.

Con frecuencia, el tejido adiposo deja de manejar bien el exceso de energía.

Aumenta entonces el flujo de ácidos grasos hacia el hígado.

Y el hígado responde fabricando más triglicéridos y empaquetándolos en más lipoproteínas.

El patrón que aparece es muy típico: triglicéridos altos, HDL más bajo y un perfil lipídico que acompaña al exceso de adiposidad, la resistencia a la insulina y el hígado graso.

Conviene hacer aquí una precisión importante: no todo colesterol alto tiene el mismo origen. Existen causas genéticas, como la hipercolesterolemia familiar, que elevan el LDL-colesterol desde edades muy tempranas y aumentan el riesgo cardiovascular prematuro. También hay causas secundarias relacionadas con enfermedades o con algunos medicamentos. Algunas de estas situaciones requieren una valoración específica. No deben confundirse con la dislipidemia más habitual del exceso de adiposidad y la resistencia a la insulina.

En este artículo, sin embargo, el foco está puesto sobre todo en esta última. Es la que más ha crecido en paralelo a los cambios del estilo de vida moderno.

Por qué hoy tanta gente tiene colesterol y triglicéridos altos

La pregunta importante es qué ha cambiado para que este sistema se desordene con tanta frecuencia.

La respuesta no está en una sola molécula ni en un único alimento. Está en un cambio profundo del entorno. En pocas décadas, gran parte del mundo ha pasado a patrones alimentarios con más productos ultraprocesados, más azúcares añadidos, más carbohidratos refinados y alimentos más densos en energía. Al mismo tiempo, ha disminuido la actividad física cotidiana.

Desde una perspectiva fisiológica, esto tiene bastante sentido. Nuestros sistemas de almacenamiento y ahorro de energía fueron útiles en entornos donde la comida no era constante ni abundante. El problema aparece cuando esos mismos sistemas se exponen durante años a un contexto de exceso energético casi continuo, alimentos muy palatables (diseñados por la industria para ser gustosos e irresistibles) y fáciles de consumir, baja fibra y poco movimiento.

No es que el cuerpo “funcione mal”. Es que un sistema adaptativo se ve empujado de forma crónica en una dirección para la que no estaba pensado.

Además, una parte del patrón dietético moderno actúa directamente sobre el hígado. El exceso de azúcares añadidos, especialmente cuando llega de forma repetida en bebidas (con alto contenido de fructosa) y ultraprocesados, favorece la producción de grasa dentro del propio hígado.

Esto se asocia con más triglicéridos, mayor producción de lipoproteínas ricas en triglicéridos y un perfil lipídico más desfavorable.

Por eso, en muchos pacientes actuales, la dislipidemia no nace solo de la cantidad de grasa de la dieta. Nace del conjunto formado por exceso energético, azúcares añadidos, adiposidad visceral, resistencia a la insulina y metabolismo hepático alterado.

Visto así, resulta más fácil entender por qué hoy coinciden tan a menudo sobrepeso, triglicéridos altos, HDL bajo, hígado graso y diabetes tipo 2. Es que no son problemas aislados. Son distintas manifestaciones de un mismo desajuste metabólico.

Por que es importante entender el colesterol y las grasas

Entender todo esto cambia la manera de ver el problema. El colesterol no es “malo” por existir. Las grasas no son el enemigo. Y tener una alteración del perfil lipídico no significa necesariamente haber hecho algo mal. Muchas veces significa vivir en un entorno que desborda mecanismos biológicos que antes eran útiles.

También ayuda a entender por qué, a la luz de esta fisiología, tiene sentido actuar sobre el contexto que más alimenta ese desajuste.

  • Reducir ultraprocesados.
  • Reducir bebidas azucaradas.
  • Bajar el exceso energético total.
  • Dar más espacio a alimentos naturales y con más fibra.
  • Y recuperar algo tan básico como el movimiento cotidiano.

No se trata de demonizar alimentos. Tampoco de convertir la salud en una lista de prohibiciones. Se trata de comprender mejor cómo funciona el cuerpo para poder ayudarle a volver a un equilibrio más estable.


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Fuentes

Feingold KR. Introduction to Lipids and Lipoproteins. En: Endotext. NCBI Bookshelf.

Feingold KR. Obesity and Dyslipidemia. En: Endotext. NCBI Bookshelf.

Feingold KR. Approach to the Patient with Dyslipidemia. En: Endotext. NCBI Bookshelf.

Richard AJ, White U, Elks CM, et al. Adipose Tissue: Physiology to Metabolic Dysfunction. NCBI Bookshelf.

Levenson AE, et al. Familial Hypercholesterolemia. En: Endotext. NCBI Bookshelf.

Ison HE, et al. Familial Hypercholesterolemia. GeneReviews. NCBI Bookshelf.

Ter Horst KW, Serlie MJ. Fructose Consumption, Lipogenesis, and Non-Alcoholic Fatty Liver Disease.

Tappy L, Lê KA. Metabolic effects of fructose and the worldwide increase in obesity.

Vitale M, et al. Ultra-Processed Foods and Human Health: A Systematic Review and Meta-Analysis.

 

Bibliografía

Autor

Dra Pilar Seijas

Médico – Prevención de riesgo cardiovascular

 

Médico venezolana, formada en Medicina Interna. En España trabajo como médico general (colegiada ICOMEM 282891894) con foco en la prevención de riesgo cardiovascular.  Me dedico a ayudar a personas con hipertensión, diabetes, sobrepeso y riesgo de infarto a recuperar su salud total antes de que aparezca un susto serio. Teleconsulta disponible.

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Dra. Pilar Seijas

Médico - Prevención de riesgo cardiovascular, PS24

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